Transformando operaciones bancarias a gran escala

Hay proyectos que te marcan. No solo por su complejidad, sino por lo que te enseñan sobre personas, coordinación y ejecución bajo presión. El proceso de integración de operaciones, tras el acuerdo para la adquisición de las operaciones de Scotiabank en Costa Rica, Panamá y Colombia por parte de Davivienda, fue uno de ellos.

Trabajar en un entorno donde convergen tres países, con sus propias dinámicas, es un reto en sí mismo. En cada país hay regulaciones diferentes, políticas tributarias y contables que obligan a repensar cada decisión y a adaptar la ejecución. Nada es completamente replicable. Todo requiere criterio, coordinación y mucha alineación entre equipos.

Porque este tipo de transacciones no son solo números o acuerdos corporativos. Detrás hay millones de clientes que continúan utilizando servicios financieros en su día a día. Eso implica una responsabilidad enorme, asegurar continuidad, precisión y confianza en cada cambio que se implementa.

Durante meses se trabaja en planificación, pruebas, validaciones y coordinación. En mi caso viajé a la operación de Costa Rica  para estar en las fechas cercana a la firma del contrato, y una de las cosas que más impresiona es cómo, en una sola madrugada, se ejecutan tantos cambios al mismo tiempo. No solo son cambios físicos, los usuarios se levantan y encuentran un nuevo branding, nuevos sistemas, nuevas mensajerías, cajeros y miles de cambios que ocurrieron por detrás. Todo esto es posible gracias al esfuerzo de equipos tecnológicos y de operaciones que trabajan para que la transición sea completamente transparente para el usuario.

También fue muy bonito conocer en persona a compañeros del proyecto en Canadá, Chile y Perú, con quienes habíamos trabajado durante meses de forma remota. Encontrarnos finalmente en Costa Rica, compartir en un país tan hermoso mientras estábamos en un proyecto tan retador para todos, hizo que la experiencia sea aún más especial.

Las semanas previas son intensas, realmente cardíacas, porque cada detalle cuenta y cualquier error puede tener un impacto masivo. Pero es justamente esa intensidad la que hace tan emocionante el mundo de M&A, donde se aprende a una velocidad distinta y se entiende el verdadero valor del trabajo en equipo.

Agradezco a Scotiabank y a mis jefes del ICO por la oportunidad de haber sido parte de un proceso de esta magnitud y de haber podido conocer de cerca las operaciones en Costa Rica. Son experiencias que no solo construyen carrera, también construyen perspectiva.

 

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